Los puentes colgantes

Posted by on Dic 11, 2014 in Uncategorized | No Comments

p1080600

El río Turia, al introducirse en Chulilla, ha creado con el paso de los siglos una profunda garganta de paredes verticales que atraviesa la roca calcárea y constituye un espectacular cañón. Esta excursión se conoce como la Ruta de los Pantaneros y Embalse de Loriguilla, se realiza por el sendero SL-77 y es apta para toda la familia.

Aparcamos en el parking de la derecha entrando en Chulilla desde la carretera de Losa del Obispo y desde aquí salimos caminando volviendo unos metros atrás por la carretera que hemos venido hasta encontrar a nuestra izquierda unas señales que indican  la Ruta de los Pantaneros y Embalse de Loriguilla por el sendero SL-77.

El sendero nos conduce hasta el Mirador Compuertas, desde donde tenemos las primeras vistas del Charco Azul y del cañón que forman esas vertiginosas paredes que dejan tan encajonado al Río Turia.

Enseguida el camino se ensancha y nos acercamos donde la garganta del río es atravesada por los puentes colgantes de Chulilla. Se trata de dos puentes que nos permiten atravesar de uno a otro lado del río sorteando el estrecho barranco.

Estos puentes fueron inaugurados recientemente dentro de los trabajos de adecuación del entorno del Paraje Natural Municipal “Los Calderones”. Se trata de parte de esta impresionante zona que recorremos, formado por las Hoces del río Turia y montes adyacentes, desde el pie de presa del Pantano de Loriguilla y el barrando de Vallfiguera.

Llegamos al primero de los puentes colgantes, el más próximo a la población, tras bajar un buen tramo de escalones, y leemos el cartel que nos advierte que no se hagan movimientos bruscos sobre él. No obstante, los puentes son muy seguros para pasar con niños, con los laterales protegidos, y les encantará su balanceo.

Este puente mide 25 metros de longitud y sirve para cruzar el río Turia de la margen izquierda a la derecha a una altura de unos 20-25 metros sobre el nivel del agua (es un puente en pendiente). Aquí mismo estaba el antiguo puente colgante que se construyó para los aldeanos de Chulilla que trabajaban en la construcción de la presa del pantano de Loriguilla.

Una vez en el otro lado del río avanzamos junto a este, por primera vez podemos tocar sus aguas, pero atención si baja crecido… Enseguida atravesamos el otro puente, este menos impresionante porque no está a tanta altura, se sitúa en la parte baja del cañón. Continuamos por la margen del río esta vez deslumbrándonos desde la profundidad de la garganta con impresionantes paredes a lo alto.

Paredes que por cierto aprovechan los escaladores para practicar su deporte favorito, y es que Chulilla también es un destino conocido para la escalada deportiva. Las pinturas rupestres de la zona, la historia del oficio de los madereros que nos explican en distintos paneles o las cuevas son otros alicientes en los alrededores.

Si continuamos nuestro camino por aquí, llegamos al pantano de Loriguilla. La ruta se puede hacer en el sentido contrario, de hecho muchas familias inician el paseo en el pantano y la acaban en los puentes colgantes, en un camino prácticamente plano y sencillo. Es una magnífica opción que nos ahorra el tramo más “complicado” del principio desde Chulilla.

Lo hagáis como lo hagáis, disfrutaréis de esta ruta con los niños por los cañones del Turia y los puentes colgantes de Chulilla, y recordad que alrededor de esta localidad hay un total de 60 kilómetros de sendas para disfrutar de estos paisajes del interior de la provincia de Valencia.